No toda atracción de la Chapada Diamantina exige camino de tierra, madrugón y el día entero. El Parque Municipal de Muritiba empieza prácticamente a la salida de Lençóis y concentra, en un recorrido de medio día, algunos de los escenarios más fotogénicos de la región. Es la excursión que casi todos los itinerarios colocan en el primer día, y por buenas razones.
El Serrano: piscinas naturales en la roca
El primer tramo es el Serrano, una enorme plancha de roca donde el río Lençóis excavó, a lo largo de miles de años, decenas de piscinas naturales y canaletas.
Algunas de esas canaletas funcionan como hidromasaje: el agua corre con fuerza suficiente para masajear la espalda de quien se encaja en ellas. En días de sol, es el lugar donde todos acaban pasando más tiempo del que habían planeado.
Las formaciones rocosas del lugar, llamadas Conglomerados, son otra atracción en sí misma: la roca parece una masa de guijarros cementados, porque es exactamente eso: sedimentos compactados bajo presión durante un tiempo geológico.
El Salón de Arenas de Colores
Un poco más adelante, el sendero llega al Salón de Arenas de Colores, donde la erosión dejó al descubierto capas de arena en distintos tonos: blanco, amarillo, ocre, rojo, morado. Los colores vienen de óxidos minerales diferentes en cada capa.
De allí salió, históricamente, la arena usada en los cuadros artesanales que se venden en Lençóis, esas botellitas con paisajes dibujados en capas de colores. Hoy la recogida está controlada para preservar el lugar.
Poço Halley
El sendero sigue hasta el Poço Halley, uno de los mejores puntos de baño del recorrido. Es lo bastante profundo para nadar de verdad, rodeado de paredones de piedra, con agua oscura por los taninos naturales de la vegetación.
Ese color de té asusta a quien lo ve por primera vez y no tiene nada de suciedad: es el mismo proceso que oscurece un té de mate, causado por los compuestos que liberan las hojas y raíces.
Cachoeira da Primavera
El punto final de la ida es la Cachoeira da Primavera. La caída no es de las más altas de la Chapada, pero forma una poza amplia, de acceso tranquilo, con piedras planas alrededor que van muy bien para descansar, almorzar y secarse al sol.
El mirador y la vuelta
La última parada regala la foto que cierra la excursión: un mirador con vista panorámica de Lençóis encajada en el valle, rodeada de cerros. Es especialmente bonito al final de la mañana, cuando la luz todavía llega de lado.
En la vuelta se puede pasar además por la Cachoeirinha, otra poza para bañarse antes de volver a la ciudad.
Nivel de dificultad y distancia
Nivel 1 a 2: fácil a moderado. Son de 4 a 5 km en total, y el recorrido alterna sendero de tierra con caminata sobre planchas de roca.
Hay tramos en los que se camina sobre piedras en el lecho del río y pequeñas subidas cortas y empinadas en las que se usan las manos como apoyo. Nada que exija experiencia, pero sí atención: la piedra mojada resbala, y es ahí donde ocurren la mayoría de las caídas.
Qué llevar
Traje de baño debajo, toalla, protector solar, agua y calzado con buena adherencia que pueda mojarse: unas zapatillas de sendero o unas sandalias de trekking resuelven mucho mejor que una chancla.
Una bolsa de plástico para el móvil también ayuda, porque buena parte del recorrido va cerca o dentro del agua.
Por qué hacerla el primer día
Tres razones prácticas. Es de medio día, así que no consume una jornada entera nada más llegar. Queda cerca, evitando la carretera en un día en que probablemente ya viajó bastante. Y presenta el paisaje de la Chapada —roca lisa, agua oscura, arena de colores, bosque— sin exigir esfuerzo.
Sirve además para que el cuerpo se acostumbre al calor y al terreno antes de las excursiones largas. Quien empieza por la Cachoeira da Fumaça suele acusar el segundo día.
Y como termina temprano, sobra la tarde para caminar por el centro histórico de Lençóis.
¿Se puede hacer por cuenta propia?
Técnicamente sí: el acceso parte de la ciudad y hay tramos señalizados. En la práctica, mucha gente se pierde en las bifurcaciones de la roca lisa, donde el sendero no es obvio: la piedra no guarda huella ni marca de camino.
También está la cuestión del nivel del agua: después de la lluvia, algunos tramos del lecho se vuelven peligrosos, y no hay forma de saberlo mirando desde fuera. Quien conoce el río sabe dónde es seguro entrar en cada condición.
Cuánto cuesta la entrada
El parque es municipal y cobra una tasa de visita, por lo general pequeña. Suele venir ya incluida en los paquetes, junto con el guía; conviene confirmarlo al cerrar.
Mejor horario para ir
Por la mañana, por dos motivos: la luz en el mirador y en las arenas de colores es mejor antes del mediodía, y el sol de primera hora de la tarde sobre la roca abierta castiga: no hay sombra sobre la piedra.
Saliendo temprano, se puede terminar hacia el almuerzo y aún tener la tarde libre en Lençóis.
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